domingo, 20 de junio de 2010

Pasión. Amor. Alcohol. Sexo


Odiandonos en la misma cama a la vez que nos hacemos el amor.
Envueltos por una sábana de pasión. Juntos el odio y el amor, lo imposible hecho realidad. Lo más dulce se junta con lo más amargo.
Mientras ella se resistía, la intentaba besar, le mordía con dulzura la oreja, mis labios acariciaban su dulce cuello amoratado. Completamente llenos de pasión nos resistiamos por odio.
Al fin sus labios y los mios nos regalaban la mejor sintonía, la mejor danza.
Mis manos sobre sus senos sin sujetador mientras ella quitaba el último botón de mis pantalones a la vez que criticaba mis calzoncillos de marca indefinida.
Cada vez la pasión ganaba la carrera al odio, mis labios comían toda su figura perfecta, besaban hasta el lugar más imposible de su cuerpo.
Ella me decía -Me estás poniendo... para, capuyo.- Mientras le comía su pequeña oreja. Yo simplemente me jadeaba de ella.
Así simplemente se dejaba llevar, intentando odiar mis dulces y sinceros besos.
Me mordía con fuerza los labios, gritaba, me empujaba, me besaba. Pasión. Amor. Alcohol. Sexo.
Completamente envueltos en sudor, la pasión hizo dejarnos llevar. Le hice el amor de la mejor manera que pude. Disfrutaba, lo sé, ella me lo susurraba al oido.

Odiandola de la misma forma que le hago el amor.
Odiandome de la misma forma que me hace el amor.

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