La chica de los cabellos rojos. Esa era, esa era la chica de mis sueños. La que no paraba de merodear por mi cabeza, la que me hacía olvidar mis problemas, la que me hacía sentir util en este inframundo. Era la chica perfecta. Tenía todo lo que buscaba en una chica. Guapa. Simpática. Amable. Adorable. Borde. Estupida. Odiosa. Horrenda. Inteligente. Graciosa, y millones de adjetivos más. Tenía cada uno de los pequeños detalles que le hacían ser mi perfección. Esas uñas pintadas. Esas manías encanatdoras. Esa voz perfecta. Ese pelo de puntas abiertas de color anaranjado rojíceo. Esa camisa de cuadros que usaba. Esos zapatos rotos. Esos pantalones ceñidos que se ponía mas abajo del trasero. Esa ropa interior, aunque también esos grandes detalles. Esa cara de ángel. Ese cuerpo que era un pecado. Esas manos impecables al tacto. Esos labios rojos. Era tan perfecta que no me lo creía. Ella me lo hizo ver.En el instituto, intentaba pasar de ella, de su mirada embriagadora, de sus gestos, de sus palabras. Pero hubo un día en el que no aguante más, le dije lo que sentía:
-¿Qué mierda te pasa conmigo? me dijo alterada.
-¡¿Qué qué me pasa?!. Que no te vas de mi cabeza, de mis ojos, de mi vida, eres tan perfecta que me da miedo a perderte, tengo miedo ha hacerte daño, a que sufras por mis estupideces. Pero también tengo miedo a engancharme a ti, a tus encantos, a tus besos.
Ella me intento besar. Fue muy lento, se acerco poco a poco a mi oreja, como si me quisiera contar algo y mientras yo me quejaba ella me callaba
-Shhh.
Muy tranquilamente, apartó sus labios de mi oreja y los llevó a mi nariz, fue bajando hasta llegar a la comisura de mis labios. Los aparté. Pero ella lo volvió a intentar, de nuevo lentamente hacia mi mejilla, me besó de forma inusual, encantadora, me embriagó, me engancho. Fue bajando hasta llegar de nuevo a mis labios, se acercó de forma brusca pero en una milésima de segundo se apartó y mi cara se acercó a sus labios. Cuando me di cuenta de tal cosa, ya era tarde, estaba encantada esa niña, ¡qué la llevé eñ diablo!, pero después de que al fin mis labios se uniesen con los suyos. Hice igual que ella, me acerqué muy lentamente, me acerqué a su oreja y le dije: Te Odio, la mentira más grande de la galaxia. Así continué hasta llegar a su labio superior, estaba temblando, sabía lo que me iba a pasar pero no podía evitarlo era tarde, me había enganchado a su magía, era mi droga, la necesitaba. Ella también acercó sus labios a los míos y estuvimos un par de segundos sin movernos, sin hablar, solo saboreandonos, simplemente deseando mover nuestros labios y al fin besarnos. Al fin lo hice, moví mis labios contra los suyos, ella me lo devolvió, mi mano sujetaba su cara y su mano se agarraba a mi hombro.
-¿Qué es lo que ocurre aqui?
¡Mierda! el profesor de matemáticas nos había piyado, ¡Joder! ¡Maldición!
Llamaron a nuestros respectivos padres. ¡Vivan los cabrones!
Sus padres, eran católicos practicantes.
No nos volvimos a ver, todo se perdió, su número de teléfono, su casa, su coche, su mochila, su olor, su sabor, su cara de ángel, sus contestaciones inteligentes, todo...excepto su gato, Amor.

Le robaste el gato? :O
ResponderEliminarjajaja vivan los cabrones xD como tocas..
me ha gustado :)
me ha recordado a mi día a día y tal...lalalá jaja
un beso :D